Foto: Mauricio Bernal
A mi programa favorito de inteligencia artificial
le he dado instrucciones de suplantarme en todo:
que viva por mí, que salga a la calle a comprar el pan
que antes de acostarnos (le haga el amor a mi mujer)
que los viernes se vaya de fiesta (con mis amigos)
(y que baile por mí) que se consiga una amante
que tome posesión de mi despacho
y de mis compañeros de trabajo
para así yo quedarme (tranquilo)
en mi chaise longue modelo Kivik
viviendo mi vida de humano de este siglo.
Por una coincidencia (que no es tan extraña)
a su programa favorito de inteligencia artificial
mi mujer le dio instrucciones
de suplantarla en todo
y su IA se ha presentado
a última hora de este sábado
dispuesta a hacer el amor conmigo
(en mi Kivik). Debo admitir
que estoy algo confuso.