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Mauricio Bernal

Asuntos Literarios

El libro que eludió el radar de Pinochet

Comanegra edita en catalán ‘La Hintel·ligència militar’, el libro en blanco del chileno Sergio Pesutic cuya denuncia bufa de la dictadura sigue seduciendo casi 40 años después de su publicación original

 

Un libro en blanco. ‘La Hinteligencia militar’, del chileno Sergio Pesutic, es un extraño libro adscrito a la tradición de los volúmenes en blanco. Acaba de editarlo la editorial Comanegra en catalán (‘La Hintel·ligència militar’) y este miércoles por la noche su autor lo presenta en la librería Laie de Pau Claris, flanqueado por el editor Jordi Puig y el traductor Adrià Pujol. Fue publicado originalmente en Chile en 1986, durante la dictadura de Pinochet. Pesutic y unos amigos habían puesto en marcha una editorial, Ediciones Minga, para editar panfletos y publicaciones ilegales, y un día, con una maqueta virgen entre las manos, surgió la idea (“¡un libro en blanco!”) y la pregunta asociada: “Bien, hagamos un libro en blanco, pero cómo lo llamamos. Hay que ponerle el nombre de algo que no existe”. Inteligencia militar. Con hache.

 

Una letra para atrapar. Pesutic discutió con su amigo Guillermo Feuerhake, diseñador gráfico, acerca de la posibilidad de poner una hache en ‘inteligencia’. El primero a favor, el segundo en contra. Pesutic le recordó lo que decía Stevenson, que la primera obligación del escritor es atrapar al lector, y acabó convenciéndolo, pero le costó. “La hache captura”, dice en la Laie.

 

La reacción del dictador. Pinochet tuvo la ‘Hinteligencia’ en sus manos dos o tres años después, en una feria del libro en Santiago. El dictador había sido invitado a la inauguración y se paseaba por los pasillos de la feria cuando vio el ejemplar en un estand. Se acercó a cogerlo, acaso atraído por la hache. Lo hojeó, comprobó que no había nada que leer (nada textual, al menos) y quizás en ese momento se detuvo el tiempo. Pesutic no estaba ahí, no podría decirlo. Digamos que se paró. Al final ocurrió lo más prosaico: Pinochet, con un gesto displicente y un gutural “bah…”, desechó el libro y lo tiró sobre la pila. La sutileza nunca ha sido el fuerte de los militares. ¿Se habrá fijado Pinochet que el libro lo publicaba Ediciones Oxymoron?

 

Nada que denunciar. Los militares, en cambio, son conocidos por tener la piel fina, y por eso llama tanto la atención que el libro eludiera el radar de la dictadura. Pero así fue. Nunca hubo acciones legales (o alegales, o ilegales), ni persecución alguna, nada. “Era un libro que no contenía nada, y al no contener nada no había nada que denunciar”, explica el autor.

 

La tragedia y la comedia. ‘La Hintel·ligència militar’ tiene la virtud de moverse con soltura entre la comedia y la tragedia: fue concebido como un desafío al poder en el contexto de la dictadura, una denuncia silenciosa, pero nadie puede pasar por alto su naturaleza bufa. Entre los estantes de la Laie, el autor recuerda el día en que decidió gestionar el ISBN, cuando el libro iba por la tercera edición. “Fuimos a la correspondiente ventanilla. Entonces, tras ojearlo morosamente, el funcionario me lo devuelve diciendo: ‘Tráigalo cuando esté terminado’”.

 

Pesutic no existe. En los casi 40 años que han pasado desde que fue publicado, muchos han pensado que así como en el libro no había texto, así mismo Pesutic no debía ni existir. “Llevo un tiempo intentado explicarle a periodistas y libreros que este señor existe”, cuenta el editor de Comanegra. “Escribe poco, pero existe”. Y así es todo lo que rodea ‘La Hintel·ligència…’. Los comentarios apócrifos en prensa, que el autor airea durante la presentación, van del “desde Shakespeare nadie había escrito tan bellamente”, deThe Herald Tribune’, hasta el “después de leer este libro, todo lo que se escriba resulta estúpido”, de ‘El Mercurio’.

 

Traducciones. ‘La Hinteligencia militar’ ha sido traducido a cuatro lenguas: inglés, alemán, vasco y ahora catalán. Por supuesto, hablar de traducciones en el mundo de ‘La Hinteligencia…’ es lo mismo que decir que desde Shakespeare nadie escribía tan bien. El traductor, Adrià Pujol, afirma sin pestañear: “He tardado en traducirlo. Tiene pasajes muy oscuros”. Ediciones vascas hay dos, una pirata y una autorizada. La primera está firmada por un apócrifo Alejandro Gomabieta. La segunda fue prologada por Bernardo Atxaga.

 

Un libro con letras. La edición catalana, al igual que una publicada en México, viene con las páginas numeradas, al contrario que las primeras ediciones chilenas. “Refuerza la blancura”, dice Puig. Y, al igual que la vasca legal, tiene prólogo y un texto escrito por el traductor en el que habla de su relación personal con el autor. En él cuenta episodios de los dos veranos que Pesutic pasó en Begur a principios de los 90. Trabajaba como médico. El chileno llevó  ‘La Hinteligencia…’ al pueblo y, según Pujol, eso es lo que explica que en Begur y sus alrededores se registrara la mayor cantidad de insumisos del Estado español.