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Mauricio Bernal

Asuntos Literarios

Mercè Ibarz y Jorge Bonells: la ciudad que nos habita

La autora de ‘Una chica en la ciudad’ y el autor de ‘Fanáticos de Borges’ conversan en la librería Obaga sobre la escritura, las buenas personas y las ciudades que llevamos dentro

 

Dos historias. Mediodía de sábado en la librería Obaga, en la calle de Girona. Una veintena de personas se reúnen para escuchar la conversación entre Mercè Ibarz y Jorge Bonells. La primera acaba de publicar ‘Una chica en la ciudad’ (Anagrama, también en catalán) y el segundo, ‘Fanáticos de Borges’ (Ediciones del Subsuelo). Ibarz ha escrito una obra de corte autobiográfico sobre su llegada a Barcelona en 1971, sobre el descubrimiento de la ciudad y el de sí misma. “Este es un libro sobre la ciudad de la memoria”, se lee en la contratapa. Bonells, por su parte, construye su historia en torno a un improbable club de admiradores de Borges. “Esta es la historia de un club fundado en París en 1972”, empieza el texto de contratapa.

 

Dedicados a Lluís. Aparte de la coincidencia temporal, es decir, que las historias que cuentan tienen lugar a principios de los 70, no parece que tengan muchas cosas en común. Pero las tienen, y la conversación se teje en torno a esas similitudes, y ambos, por fortuna, se dan licencia para irse por las ramas. El primer punto en común, el más evidente, es que a ambos procesos de escritura los ha rondado el mismo fantasma, el de Lluís Pau, marido de Ibarz, fallecido a finales del 2022. Los dos libros le están dedicados. En el caso de Ibarz, su muerte fue el desencadenante, la inspiración, aunque ya ha señalado en alguna entrevista que no se trata de un libro de duelo. Pau era periodista, músico y, afirman los dos, una buena persona.

 

Las buenas personas. “Eso es algo que se ha perdido”, dice Bonells al respecto, y explica: “El Quijote, por ejemplo. El Quijote era una buena persona, y las cosas que le pasaban le pasaban porque era buena persona. Muchos personajes de Kafka son buenas personas, o Lord Jim, de Conrad, de Lord Jim se puede decir lo mismo. Y ocurre igual en el libro de la Mercè, que es la historia de una payesa que llega a Barcelona, y todo lo que le ocurre aquí le ocurre porque es buena persona”. El autor señala el contraste con los tiempos que corren, en los que ocurre que se suele jalear a la mala persona, y cita a Trump. “¡Y está lleno de maleducados!”, desliza Ibarz.

 

Buenas compañías. Ibarz dice de los ‘Fanáticos…’ de Bonells que es un libro con algo de latinoamericano por su entrega a la alegría de contar, y añade: “Debe ser por tus vínculos argentinos”. Luego explica que es un libro sobre “la compañía que da la literatura”, lo cual da lugar a un intercambio sobre eso que, como las buenas personas, también se va perdiendo. “Desgraciadamente, la literatura cada vez acompaña menos”, dice Bonells, lo cual no debe leerse como una merma de la capacidad de la literatura para acompañar, sino del arrinconamiento de la palabra escrita y el triunfo del audiovisual. Nadie lo sufre más que un escritor. “Borges es el gran acompañador”, dice Bonells. “Porque habla de todo, porque tiene ideas acerca de todo, y además, suelen ser ideas absurdas”.

 

Llegar e irse de Barcelona. Luego se cuela ¿inevitablemente? el tema de la ciudad. Al fin y al cabo, cuando Ibarz estaba llegando a la ciudad donde iba a conocerse a sí misma, Bonells se estaba marchando. “Ella, dice el autor, “viene a Barcelona y Barcelona se convierte en una especie de madre. Yo, en cambio, me voy de Barcelona, porque así como para algunos es un sueño, para otros puede ser una pesadilla, y llego a una ciudad que para mí es la Barcelona de la Mercè: París”. Desde entonces vive allí. Bonells habla de la sensación de sentirse extranjero en la propia ciudad y dice que la Barcelona del despertar de Ibarz él ya no estaba para verla.

 

Nacimiento. “Yo en realidad nací a los 17 años, cuando llegué aquí”, dice Ibarz.

 

El asunto de escribir. Y así transcurre la conversación, y al final termina en un vermut porque esto es Barcelona, es sábado y es la una de la tarde. Pero antes de eso, por supuesto, se habla del asunto de escribir. El cómo. Bonells, cuyo estilo intercala la frase larga ‘proustiana’ y la frase corta, compara esa parte de su escritura con sus entrenamientos para correr maratones, que consisten en intercalar tramos a alta y baja velocidad. “Pero este salió sobre todo de frases cortas”, agrega, refiriéndose a los ‘Fanáticos…’. Sobre su proceso, Ibarz dice: “Al escribir, cuando disfruto más es cuando no pienso, cuando fluye, cuando simplemente lo dejo salir. Ya pensaré después”. “Y si me preguntan cómo y por qué, digo aquello de que soy una secretaria de lo invisible”.